El Montgó es una montaña que se alza en el Parque Natural del mismo nombre vigilando el Mediterráneo y sus aledaños, Xábia y Dénia.
Una halo de misterio rodea este macizo por su forma, por su majestuosidad y por su historia. Hablamos de 753 metros de altitud que han sido testigos de la evolución del hombre y que son fuente de una biodiversidad de fauna y flora de auténtico lujo.

El Montgó ha sido refugio y parapeto de los pobladores desde el paleolítico hasta pasado el medievo. Aunque pocos son los vestigios que perviven en la actualidad, lo que sigue siendo evidente es el valor cultural, natural y paisajístico que ofrece sus más de 700 metros. Si visto desde abajo impresiona, desde arriba es un auténtico espectáculo.

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El Montgó plantea varias rutas de senderismo. Desde Denia, podemos comenzar  el recorrido que nos llevará a la Cova de l’aigua (350 metros), a la Cova del Camell (a unos 190 metros) . Y a la cima del Mongó, llegando a la famosa “Creueta” alcanzando toda su altitud.
Todas las rutas comienzan en la Ermita del Pare Pere
. Desde allí nos pusimos manos a la obra. Nuestro objetivo en esta primera incursión por el Montgó era la Cova del Camell, a 5,5 Km del inicio.

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Todos estos kilómetros transcurren por un sendero cómodo aunque con evidente desnivel, sobre todo al inicio. Pasamos de largo por el desvío a la Cova de l’aigua y continuamos el recorrido hasta llegar a la Cova del Camell.  En los últimos metros hay que hacer un pequeño esfuerzo y subir entre piedras hasta llegar a la Cueva.

Estos 5,5 Km de ruta merecen mucho la pena por lo espectacular del entorno. Son de dificultad baja, nos llevó alrededor de hora y media, entre parloteo y paradas de rigor para recrearse en las vistas… Es recomendable hacerla en otoño porque las sombras escasean y las altas temperaturas no son buenas compañeras de viaje…

Una vez en la Cova del Camell, nos vinimos arriba y aunque en un principio no teníamos intención de subir, nos lanzamos a continuar el camino hacia la “Creueta”, la cima del Montgó. A partir de la cueva, la dificultad va subiendo. Los senderos ya no son cómodos y hay que ir ascendiendo entre piedras y más adelante entre la vegetación. Nos quedamos a unos 2,5 Km de la cima. Era tarde y si subíamos la noche  se nos echaba encima, así que optamos por dejar la incursión a la “Creueta” para otro día.

Alrededor de 4 horas y media de camino entre idas y venidas y la agradable sensación de que hay que volver al Montgó y seguir descubriendo el encanto que esconde este vigía del Mediterráneo.

Foto destacada por Juan Carlos

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