Finca La Font (Alicante)

Esa tarde teníamos la intención de visitar algunas fincas abandonadas de Alicante, dispersas aquí y allá, de los más diversos estilos, a la vista y ocultas de la civilización… De todo un poco y cada cual más interesante. Recorrimos varias de ellas, en busca de la que mejores oportunidades nos brindara: nada de curiosos, nada de visitas inesperadas y, a ser posible, alejada del tumulto. No todas cumplían todos los requisitos, de modo que, tras observar sus posibilidades, nos decantamos por la que he decidido denominar Finca La Font. Su ubicación ha favorecido su peculiar bautismo, y no es para menos: emplazada en una urbanización pudiente, a esta enorme finca no le falta detalle… Si bien es cierto que se trata de un caserón inacabado, tiene una serie de detalles que ha valido la pena inmortalizar. ¿Estáis preparados? 


No se trata de una finca oculta de la mirada de curiosos pues, además, el resto de caserones colindantes, cada cual más vistoso, están todos ocupados. En este caso, varios arbustos moribundos nos dan la bienvenida, siendo los únicos restos en un jardín que nunca fue acabado… Tampoco las vallas ni las puertas: no hay nada que impida el paso. Además, si somos capaces de mirar hacia arriba, tan sólo veremos ventanas y puertas abiertas e inacabadas en un total de tres plantas, con sótano, cochera y terraza. 


Nos introdujimos por el hueco de la cochera, dándonos de bruces con la entrada al antiguo sótano… Por lo visto, los propietarios del terreno decidieron levantar la nueva vivienda conservando el antiguo sótano bajo ese gran habitáculo que serviría para guardar vehículos, y no hay señales de que éstos tuviesen intención de sellar las oberturas. De todos modos, no descendimos debido a los peligros que pudiese suscitar… Tampoco en un primer momento quisimos adentrarnos en el nuevo sótano, a pesar de que las escaleras eran mucho más amplias… 


Poco a poco, fuimos descubriendo estancias… No sin pensar que la distribución de la futura vivienda era más bien complicada: diversas alturas en una misma planta, escalones donde no deberían estar, una rampa para mejorar la accesibilidad donde no tiene sentido que esté, además de montones de ventanas en lo que creíamos la cochera… ¿Nos estaríamos equivocando y se trataría de una especie de porche cerrado? En la misma planta baja, una enorme estancia repleta de vigas también nos daba la bienvenida… ¿Utilidad? La desconozco, al igual que la de todos esos montones de pintadas obscenas que se amontonan por todas las paredes… Una pena. 


Curiosamente, y muy en relación con lo de la rampa para mejorar la accesibilidad, encontramos un ascensor… O lo que quedaba de él. Al menos en la planta baja, carecía de puerta, pero sí podíamos ver el profundo hueco repleto de basuras. ¿Se trataría de la vivienda de una persona con movilidad reducida? Desde ahí, tomamos las escaleras para ascender a la planta intermedia, muy cuidadosamente debido a su pésimo estado, pero con todas las ganas del mundo de encontrar tesoros… Y no fue el único, pues además del hueco del ascensor con su respectiva puerta, encontramos los restos de un enorme salón con chimenea… Seguramente utilizada:

En esta planta, encontramos alguna estancia más… Curiosamente, ni un sólo baño ni habitáculo que lo pudiese parecer: nada de tuberías, nada de saneamiento. Puede que ni siquiera esos futuros baños estuviesen previstos pero, como poco, resultaba extraño… Por ese motivo, tomamos las escaleras hasta la última planta, con sumo cuidado debido a que estaban peor conservadas que el resto. Teníamos muchas ganas de encontrar lo que allí nos esperaba…

Tras atravesar diversas estancias, entre las que se encontraba aquella que albergaba los restos de la maquinaria de ese ascensor que nunca llegó a funcionar y que, ahora, recoge todas las basuras de aquellos que han decidido utilizar la finca para sus fiestas particulares, alcanzamos esa enorme y maravillosa terraza. Sus vistas son inigualables: carretera, coches, vegetación y, sobre todo, atardecer… La verdadera furia de Dios dio lugar a instantáneas como la que hoy quiero mostraros:

Disfrutamos un buen rato de las vistas… Queríamos obtener las mejores fotos posibles, y casi lo conseguimos. Sin embargo, ya era hora de descender… No sin antes, por supuesto, dirigirnos hacia el nuevo sótano, que al principio de la visita había quedado pendiente. Allí encontramos un oscuro taller de trabajo, con mesas cascos y restos de madera…

Una muy valiosa propiedad que está siendo echada a perder por el paso del tiempo y, sobre todo, los vándalos, que se podría decir que ya han hecho su labor y se han llevado todo lo que se podían llevar… Sin embargo, continuaremos volviendo cada vez que tengamos oportunidad pues, como habéis podido comprobar, desde allí  pueden disfrutarse unos atardeceres maravillosos… ¿Cómo serán los amaneceres?

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Publicado el 24/08/2014 en EDIFICIOS. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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