Archivos Mensuales: septiembre 2014

Bombardeo Fascista al Mercado Central de Alicante.

 Junto con el ataque aéreo de Guernica este suceso se considera como uno de los más sangrientos e indiscriminados de aquel conflicto civil (1936-1939).




Aunque no hay una cifra exacta de fallecidos a causa del trágico ataque, se calcula que pudieron superarse los 300 muertos y más de 1000 heridos. Sin embargo según los archivos se la época recogidos en el Archivo Municipal de Alicante las autoridades del régimen fascista hablaron de casi 400 muertos, por otro lado la placa conmemorativa colocada por el Ayuntamiento de Alicante en la Plaza del 25 de Mayo solo se menciona a 311 muertos.
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Los sucesos se produjeron con espeluznantes consecuencias, bañando de sangre la escena terrenal, abundando entre otras formas de morir las causadas por la decapitación de la metralla ocasionada por el bombardeo. No solo murieron personas en las inmediaciones del mercado, la sangre salpicó también otros lugares como la Plaza de Gabriel Miró, la Calle Vicente Inglada o las cercanías del Club de Regatas. Muchos edificios quedaron afectados, como la sede del diario republicano El Luchados en la calle de Ángel Pestaña, actualmente conocida con el nombre de calle de San Francisco.

LA OPERACIÓN MILITAR.

El ataque aéreo del 25 de mayo fue otra de las innumerables tácticas de terror orquestado por los mandos del Frente Nacional, en su avance por el Mediterráneo hacia la ciudad de Valencia. Junto al feroz ataque a la ciudad alicantina, se le sumaron poco después bombardeos sobre diversas poblaciones civiles en torno a toda la costa del mar Mediterráneo, gracias al apoyo logístico recibido por el bando sublevado de manos italianas, ataques que no dejarían de provocar muerte y dolor hasta bien entrada la Batalla del Ebro.

Los sucesos se iniciaron alrededor de las 11:15 horas del ya mentado miércoles 25 de mayo del año 1938, alrededor de unos 9 aviones Savoia S-79 “Sparviero” de genero italiano, descargaron sobre el centro de la ciudad alicantina alrededor de 100 bombas. En su mayoría todas fueron a parar al Mercado Central, que en momento del ataque estaba inundado de gente que estaba realizando las compras de la mañana, el ataque fue totalmente imprevisto por las autoridades locales pues las sirenas de advertencia no sonaron, provocando que la mortalidad salpicase la ciudad de forma desastrosa. Hoy sabemos que la mayoría de la tripulación que dirigía los aviones del bombardeo era de nacionalidad italiana, resaltando a los capitanes que lideraron semejante barbarie, los militares De Prato y Zigiotti.
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Lamentablemente las defensas de la ciudad estaban muy mal organizadas, poseyendo tan apenas dos cañones antiaéreos que a su vez se encontraban en un estado verdaderamente deteriorado, prácticamente inutilizables. 
Por otro lado el apoyo aéreo que podría haber afrentado el ataque fue totalmente nulo, pues el próximo aeródromo de Rabasa estaba vacío. Aunque la ciudad poseía refugios para los casos de bombardeos, la falta de aviso provista por las alarmas antiaéreas hicieron que los civiles no tuvieran oportunidad de protegerse. Gracias a la conservación de ciertos documentos de la Guerra Civil española, hoy podemos conocer alguno de los testimonios de los allí presentes, verdaderos relatos de angustia y terror.
Vi cadáveres destrozados y miembros esparcidos por todas partes. Era un espectáculo dantesco. (…) Estaba en Correos cuando comenzó la pesadilla. Me desplacé al mercado, para ayudar en lo que pudiera y me quedé paralizado de horror. Entre varios, trasladamos algunos heridos a la Casa de Socorro, pero ya no había sitio para más. Hasta las aceras próximas se hacinaban los moribundos, entre gritos de dolor y de espanto… De aquella terrorífica visión, nunca podré borrar de mi memoria la expresión de un niño que recogimos, con su carita ensangrentada, que no quería morir. Lo llevamos a la Casa de Socorro y un médico se hizo cargo de él. Ya nunca más supe de aquel niño. Las últimas horas de tan aciago día las pasé mordiémdome los puños de impotencia y sollozando ante tanta desolación y muerte.

EL ATAQUE VISTO DESDE EL EXTERIOR.

Sin duda los ecos del bombardeo se escucharon desde el exterior de la península. El gobierno legalmente constituido por la II República mando una nota de protesta a diferentes gobiernos de países europeos, como Francia y Gran Bretaña El día 27 el gobierno español presentó una nota de protesta a los gobiernos de Francia y el Reino Unido. Así mismo, se creó una comisión de investigación por parte de los británicos para indagar sobre el brutal ataque.  Los investigadores extranjeros llegaron a la ciudad de Alicante el 22 de agosto y concluyeron que había sido un indiscriminado ataque sobre zona civil.

Todos los muertos, en su mayor proporción, fueron sepultados en fosas comunes, ubicadas en el cuadro nº 12 del Cementerio Municipal de Alicante,  permaneciendo sin lápida ni recordatorio alguno hasta el año 1995. Llama la atención ver como otros sucesos de la Guerra Civil como el Bombardeo de Guernica han tenido mucha más repercusión, gracias seguramente al cuadro que ideo el pintor Picasso, mientras que los acontecimientos de Alicante han permanecido sumidos en el desconocimiento y el olvido. Hoy en día, una simple placa de cerámica colocada en las paredes del Mercado Central de la ciudad recuerda el ataque.

Para la ciudad alicantina, el bombardeo del 25 de mayo y todos los que después se produjeron, hicieron que la ciudad quedase casi reducida a los añicos, componiendo un espectral panorama desolador. Muchos fueron los que abandonaron su ciudad natal, provistos de poco equipaje y el terror sobre sus espaldas, aquellos que conformaron la llamada Columna del Miedo.

CONCLUSIÓN.

Es necesario recordar los sucesos pasados ocurridos durante la Guerra Civil española en el contexto actual en el que vivimos, haciendo así posible hacer frente a este gobierno fascista  del Partido Popular que hoy nos somete y que, parece ser, siempre ha mostrado más interés no solo por la historia, sino por toda la memoria de aquel bando que se sublevo contra el sueño de libertad y democracia que fue en el entonces la imagen de la II República española. 

Pocos por no decir ninguno, son los homenajes que se le dan a estos sucesos y a las víctimas de la represión posterior conllevada por el régimen franquista, no caigamos en el olvido y aprendamos de nuestros compañeros fallecidos en el pasado, haciendo de su recuerdo un estandarte de lucha en el presente.

TEXTO: Esqueje Conflictivo.
FUENTE: Historia de España
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La Casa de Socorro de 1927


Lo que fue durante muchos años la Casa de Socorro, se inauguró en la mañana del 6 de enero de 1927, en la avenida Zorrilla -actualmente avenida de la Constitución-. El turno de guardia de aquel día estuvo formado por los doctores Miguel Gueri y Ramón Guillén Tato y el practicante se llamaba Seva, se cerró a las 12 la vieja clínica de urgencia y se montó la guardia en el nuevo dispensario. A la una se efectuó el relevo de médicos y entaron los doctores Marín y Pinedo.

A la inauguración acudieron además de todo el Cuerpo de Beneficencia Municipal, de las autoridades sanitarias y de las representaciones provinciales, alcalde y concejales. El decano de los médicos, Pascual Pérez, leyó en el acto de inauguración, unas luminosas cuartillas en las que historió el proceso de la construcción de la Casa, necesidad sentida desde muchos años y que diversas circunstancias dificultaron hasta ahora la realización.

El alcalde contestó a los elogios tributados con frases elocuentes y muy sentidas. Centró su intervención en todo lo referente a la construcción del nuevo edificio. La distribución de las diversas dependencias de acuerdo con las exigencias del servicio seguramente sufrirá algunas modificaciones, según la práctica vaya aconsejando.

El Ayuntamiento acordó colocar una lápida con la fecha de inauguración, coste del edificio y demás pormenores que sirvieran de práctica memoria de la mejora.
Las instalaciones eran admirables y suficientes para la necesidades de la población, y en opinión de los facultativos difícilmente había en ninguna capital, una clínica de urgencia tan completa, tan bien orientada y tan capaz, como la que se inauguraba.

Los asistentes al acto fueron obsequiados con un aperitivo ofrecido por Pascual Pérez.

Fuente del Articulo: http://www.lasprovincias.es/valencia/20090705/alicante/casa-socorro-1927-20090705.html
Fuente de la Foto:  http://www.alicantevivo.org/2011/12/dr-angel-pascual-devesa-hijo-predilecto.html

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La estación Alicante Central

Estación de Alicante
Vista exterior del edificio de viajeros, 28-I-1930. © Museo del Ferrocarril-Delicias. Archivo fotográfico MZA.


M. Jullien proyectó para Alicante, un nuevo, grande y hermoso edificio. Una de las estaciones de mayor envergadura construida en España en aquellos años.
La incidencia de una estación desde su primitiva posición periférica en el desarrollo y evolución de la ciudad es definitiva para su desarrollo urbano posterior. El valor territorial de las pequeñas estaciones de esta línea, en su tramo por la provincia de Alicante, viene indicado desde 1853, fecha en la cual se decidió su emplazamiento.
Las premisas planteadas por Agustín Elcoro Berecíbar fue buscar una ubicación próxima a las poblaciones, los cruces de caminos, las rutas de mercancías y las necesidades propias de su explotación. El ingeniero comentaba: “Las estaciones digo deben satisfacer principalmente á la mejor explotación de la vía, y para ello han de fijarse convenientemente respecto de los puntos de acrecentamiento de población y actividad contando por otra parte con las afluencias existentes y las que puedan promoverse, y han de fijarse así mismo á distancias proporcionadas habido en cuenta entre otras cosas el consumo del agua y combustible por las locomotoras”.
El edificio de viajeros constaba de dos cuerpos paralelos en sentido normal a las vías y entre ellos una gran escalinata que daba acceso al pórtico, formado por una sobria y contundente columnata de orden dórico, con fuerte entablamento y potente cornisa, mientras que en el centro resaltaba el escudo de la Compañía.
Algo retranqueada surgía la gran cubierta a dos aguas sobre estructura metálica a modo de enorme frontón que se abría e iluminaba el interior a través de un gran ventanal termal.
El conjunto de la fachada reflejaba el carácter neoclasicista de la obra, considerándose dentro de la historia de la arquitectura ferroviaria de la época, la más interesante por su delicado diseño, su integridad estilística y su configuración monumental.
Interior del edificio de viajeros de la estación de Alicante MZA. Col. I. Aguilar.

Interior del edificio de viajeros de la estación de Alicante MZA. Col. I. Aguilar.
Talgo III. Colección y fotografía: E. Andrés Gramage.

Talgo III. Colección y fotografía: E. Andrés Gramage.
“El Talgo Madrid-Alicante acogido favorablemente por el público”, así se titulaba un breve del nº156 del año 1977 de la revista Vía Libre haciendo mención al Talgo III de Madrid a Alicante, que había comenzado a circular el 1 de junio de 1976.
Se resaltaba su confort, su modernidad y su rapidez, pues en cinco horas y cinco minutos se hacía el recorrido. Este Talgo III empleado para la línea de Alicante era la evolución tecnológica de un tren de diseño español, cuyo nombre provenía de sus diseñadores españoles Alejandro Goicoechea y José Luis Oriol Urigüen: “Tren Articulado Ligero Goicoechea Oriol”.
Talgo III. Colección y fotografía: E. Andrés Gramage.

Talgo III. Colección y fotografía: E. Andrés Gramage.
Se trataba de una solución singular para el guiado de los ejes de los vehículos ferroviarios, formada por una estructura rodante con una larga armadura realizada a base de módulos formados por triángulos isósceles, en cuyas bases estaban montadas unas ruedas unidas entre sí de tal forma que, de una manera natural, los ejes eran guiados sobre la vía, evitando el ataque directo de las ruedas sobre el carril exterior de las curvas.
El 28 de octubre de 1942, se constituía Patentes Talgo, S.A. para el desarrollo industrial y comercial de este nuevo sistema, una de las más innovadoras concepciones ferroviarias de la historia. En 1950 se inaugura oficialmente el Talgo II en la línea Madrid-Valladolid, con las 3 locomotoras y 32 coches construidos en los talleres de la American Car and Foundry (A.C.F.), en los Estados Unidos, según proyecto y Dirección Técnica de ingenieros españoles.
Interior de un Talgo, años 50.
Interior de un Talgo, años 50.
Los trenes Talgo III entraron en servicio en agosto de 1964 con las locomotoras 2000 T, en la relación Madrid-Barcelona y en junio de 1976 llegaron a Alicante. Este nuevo material, resultado de los conocimientos y experiencias adquiridos desde sus inicios, ofrecía mejoras sustanciales, como la independencia entre las locomotoras y los remolques y una velocidad máxima de 140 Km/h. El frenado sobre discos y la suspensión neumática proporcionaba una extraordinaria suavidad de marcha, además de los nuevos avances de climatización, música ambiental y dos clases diferenciadas.
El TALGO proporcionó al viajero una forma distinta de viajar, no sólo por su tecnología, diseño y velocidad, sino porque transformó la filosofía de la atención al cliente. El tren TALGO introduce desde su inicio mejoras de diseño interior y de confort, como puertas de acceso a la altura de los andenes, butacas anatómicas y reclinables, aire acondicionado, comidas servidas en los asientos o ventanas panorámicas. Mejoras que hoy son generales en la mayoría de los trenes de largo recorrido.
Lamentablemente entre 1967 y 1968, la fachada de la estación de Alicante fue totalmente modificada y transformada al introducir un cuerpo central en lugar del pórtico, eliminando por completo su bella imagen, sólo apreciable en las antiguas fotografías.
También es importante reseñar, la estructura metálica que cubría la zona de andenes y vías, una armadura del sistema Polonceau de cuatro bielas, obra de la casa Schneider y Cía que todavía hoy se conserva sin muchas contaminaciones o modificaciones interpuestas.
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Nuevos usos de las casas señoriales en Alicante

LOS PALACIOS DEL CIUDADANO


Algunas de las residencias más lujosas del siglo XIX están destinadas a prestar servicio al ciudadano.
Alicante cuenta con un interesante conjunto de casas señoriales que levantó la burguesía más pudiente de la ciudad en época contemporánea. En esta fecha la población estaba económicamente controlada por una élite de propietarios y comerciantes, por lo que sufría una transformación irreversible en la que dejaba de ser una pequeña villa amurallada y se convertía en una ciudad gracias a la reactivación de la economía y del comercio. 

Los palacetes que las familias más acomodadas construyeron como viviendas, son en la actualidad emblemas de la ciudad con una relevante significación histórico-artística. Muchos de ellos continúan siendo en la actualidad edificios residenciales, pero otros se han puesto al servicio de la comunidad, es decir, ofrecen a la misma algún tipo de prestación socio-cultural.

LOS PALACIOS DEL CIUDADANO
LA RESIDENCIA DEL CONDE LUMIARES, MUSEO DE BELLAS ARTES GRAVINA

El palacio Gravina, una construcción de finales del siglo XVIII, está ubicado en el centro histórico de la ciudad, entre la muralla del Postiguet y la escalinata de Santa María. El edificio, de cuatro plantas, fue propiedad del conde Lumiares, quien además de noble fue un gran estudioso de las antigüedades del Reino de Valencia y escritorde varias obras históricas. La familia llegó a Alicante en plena pujanza económica de la ciudad, a mediados del siglo XVIII.

Considerado una de la mayores casa-palacio de la ciudad, con 1.200 metros cuadrados de salas, en la actualidad el inmueble se emplea como museo desde 2001. Su fondo lo componen obras que abarcan el periodo artístico del siglo XVI a principios del siglo XX y que son propiedad de la Diputación Provincial de Alicante. Además de cuadros y esculturas, en esta exposición pueden verse otros elementos como mobiliarios o piezas textiles. Su acopio artístico puede dividirse en cuatro grandes series, “Galería principal”, “Arte en los siglos XVI a XVIII”, “Siglo XX” y “Gabinete de Grabados, dibujos y acuarelas” cuya colección de grabados y acuarelas es considerada de las mejores de España y Europa.

“CASA DE LAS BRUJAS”, SEDE DE LA GENERALITAT VALENCIANA

Es uno de los edificios más insólitos de la arquitectura modernista alicantina, cuyo arquitecto fue Sánchez Sedeño, el pionero de las construcciones del hierro en España. Eregido en 1931 con una estética puramente decimonónica, mantiene un trazado clásico en la estructura pero incorpora conceptos del Art-Nouveau en la forma, visibles sobre todo en la fachada. El torreón, rematado con una cubierta fuertemente inclinada, está inspirado en el gótico nórdico. La edificación de tres plantas claramente diferenciadas ha asimilado decoración contemporánea, sobre todo en la planta inferior. El edificio, que está declarado Bien de Interés Cultural, es en la actualidad la sede de la Presidencia de la Generalitat en Alicante. Los ciudadanos pueden realizar una visita guiada a sus instalaciones, cuya superficie construida es de 1.556 metros cuadrados.

EL PALACIO MAISONNAVE, ARCHIVO MUNICIPAL DE ALICANTE

Es una gran residencia de arquitectura palaciega levantada durante el siglo XVIII en el corazón histórico de la ciudad, concretamente en la calle Labradores. El edificio en origen perteneció a la familia O’Gorman, oriunda de Irlanda. Posteriormente fue propiedad de los O’ Connor y más tarde de los LLorca-O’Connor, hasta que en 1980 fue comprado por el Ayuntamiento de Alicante. El consistorio realizó obras de rehabilitación y acondicionamiento para su uso como archivo en la ciudad en 1984.

Eva María Galán Sempere, historiadora y técnico superior en biblioteconomía, archivística y documentación indica que la parte perteneciente al palacio (entrada de carruajes y escalera) se amplió con la compra de la casa contigua que era una antigua colchonería del siglo XIX. En este nuevo espacio se ubicaron los nuevos depósitos, la biblioteca auxiliar y los servicios municipales. Esto hace que el resultado sea un cuerpo compuesto por un anexo a diferentes alturas: uno de dos plantas que resuelve la esquina entre la calle Labradores y San Isidro, y otro de tres plantas construido a posteriori y ubicado en la calle Labradores que es por donde se accede al edificio. 

El palacio, que desde 1992 alberga la colección del A.M.A (Archivo municipal de Alicante), tiene en la actualidad tres zonas diferenciadas: el palacio del siglo XVIII, las salas de lectura e investigación y el anexo formado por los depósitos, servicios municipales y biblioteca auxiliar. Galán explica que la zona dedicada a depósitos reúne una serie de medidas de seguridad y constructivas especiales para el mantenimiento y conservación de los fondos bibliográficos.

RESIDENCIAS AL ALCANCE DE POCOS

César Sampedro, doctor en historia por la Universidad de Alicante, explica que la burguesía contemporánea en Alicante fue muy escasa y como tal son muy escasos los edificios del siglo XX significativos que corresponden a ella. Sampedro destaca la Casa Carbonell, ubicada en la Explanada, la casa Lagmaniere (en frente de Carbonell, ya que por lo vistoambas edificaciones son el resultado de un “pique” entre dos empresarios foráneos) y la casa Alberola, en el paseo de Canalejas. “La casa Alberola dividida, por cierto, por una aberración urbanística del siglo XIX”, apunta Sampedro. Todas estas edificaciones tienen en la actualidad un uso residencial.

NUEVAS MEDIDAS PARA VIEJAS JOYAS ARQUITECTÓNICAS

Hasta hace poco más de un año, los edificios históricos ubicados en el casco antiguo de Alicante y que estaban catalogados como Bienes de protección Integral sólo podían tener una función exclusivamente cultural, como el caso del archivo municipal sito en la calle Labradores. Sin embargo, en diciembre de 2012, el Patronato Municipal de la Vivienda cambió la normativa referente al Plan Especial del Casco Antiguo (PECA). Este cambio en la normativa implica que los edificios también puedan destinarse a otras actividades terciarias como por ejemplo oficinas, hoteles o zonas recreativas. 

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Con esta modificación puntual se pretende extinguir la situación de irreversible deterioro y abandono que vienen sufriendo algunas casas señoriales y palacetes del casco histórico cuyas edificaciones datan del siglo XVIII: los dueños acababan incumpliendo la obligación de conservación del bien debido al alto coste que ésta suponía y al nulo beneficio cero que obtenían a cambio. Los dueños continúan obligados a preservar todos los elementos del edificio que convierten al mismo en un inmueble particular y no podrán emprender reformas que atenten contra los elementos estructurales. Sin embargo, la permisividad para emplearlos en usos terciarios puede cambiar el destino de muchas casas señoriales que estaban abocadas a convertirse en palacetes ruinosos, como el de la calle Miguel Soler.

IMAGEN PROPIEDAD DE:http://alicantepress.com

Alicante esconde entre sus calles construcciones extraordinarias, edificios que constituyen auténticos regalos históricos para el observador. Plantas y fachadas reflejan el sentir de un siglo concreto, el XIX, y están cuajadas de curiosidades, memoria y genio. Diseminados en el corazón de la ciudad, es tentador no levantar la vista y admirar estos palacetes mientras se toma algo en una terracita o simplemente se disfruta de un paseo bajo el acogedor sol alicantino. Si aún no los habíais descubierto o simplemente nunca os habíais fijado con detalle en ellos, ahora además del deleite estético, también podéis disfrutar de su historia y de su uso. Os animamos a que un día los visitéis y disfrutéis en la ruta haciendo un alto en otros lugares alicantinos con encanto como la Plaza Gabriel Miró o el Portal de Elche.

 /                                                 Ana Belén Marín Cuevas
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La Avenida ALFONSO X EL SABIO

La Avenida ALFONSO X EL SABIO

Hoy no se puede entender Alicante sin la Avenida Alfonso X El Sabio, centro neurálgico de la ciudad. Sin embargo, su historia es reciente, apenas poco más de un siglo. Esta avenida es producto del derribo del último tramo de muralla defensiva que quedaba en pie junto con el baluarte de la Montañeta. La ciudad necesitaba expandirse y había comenzado su ensanche a partir del último cuarto del XIX. Se configura como una arteria de la nueva ciudad y se ubican edificios importantes como el nuevo Mercado de Abastos y el Cine Monumental o Salón Moderno (1924 J. Vidal ), hoy tristemente desaparecido, y que tan acertadamente nos muestran Loty y A. Passaporte.

El proyecto del Mercado fue obra de P. Lafarga, y F. Fajardo, que indicó “la construcción del mercado será de hierro y sillería, que admirablemente combinados formarán un conjunto de exquisito gusto y solidez” (1914). La construcción sufrió algunos contratiempos y fue concluida por el arquitecto Juan Vidal Ramos e inaugurada el 11 de noviembre de 1922.
De 1988 al 1991 se restauró totalmente el conjunto dándole una nueva amplitud subterránea y conservando todas sus características exteriores.
El nuevo Mercado Central de Abastos (1911-21 Lafarga Fajardo, acabado por Vidal) ocupa un espacio del Ensanche y proyecta su testero principal sobre el importante eje de Alfonso el Sabio. Sigue un esquema basilical con rotonda lateral rematada con cúpula y en su fachada sur, texturada con ladrillo, azulejos y adornos prefabricados de cemento, el dinamismo formal modernista convive con la sobriedad esquemática de los huecos rasgados en vertical así como con los remates en pináculo y guirnaldas del casticismo posterior.
La actual fase de rehabilitación, dirigida por Alfonso Navarro Guzmán, ha dejado visible por unos meses la estructura metálica inicial del edificio y ha puesto de manifiesto la sinceridad constructiva con que la arquitectura de tipo industrial resolvía desde el siglo anterior los problemas de aireación e iluminación, relegando para el envoltorio, las funciones emblemáticas
El cine Monumental fue derribado a finales de los 70 y sustituido por un edificio de 7 plantas más un nuevo cine Monumental cuya entrada era por la calle Capitán Segarra, 1. Cine que hoy en día también ha desaparecido dando paso a un edificio de viviendas de lujo, sin habitar. Y con ello muchas sensaciones. Recuerdo, en la esquina del viejo cine frente al mercado, un barecito, –El Penalti creo que era su nombre–, tan pequeño que apenas era lo que ocupaba la barra; comías de pie y rápido y sobre todo conservas de pescado. O eso, al menos, es lo que recordamos.
un trabajo que sirve para valorar lo que se perdió irremediablemente en su día.
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Redactado por: Lórien y Palantir
Publicado por Palantir en 8:49
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Antiguo Reformatorio de Adultos

Antiguo Reformatorio de Adultos

Coincidiendo con el momento en que se demolieron las murallas y se planificó el necesitado crecimiento ordenado de Alicante, se planteó por parte de numerosos ilustres liberales la necesidad urgente de crear una nueva cárcel y dejar de utilizar para tal efecto la conocida como “Casa del Rey” o Alfolí de la Sal (construido en 1591 y usado como prisión desde 1849) en la plaza de Gabriel Miró, ya que sus instalaciones no eran suficientes ni adecuadas por lo lúgubre e insalubre de las mismas (además de por estar en plena zona burguesa de la ciudad).

Antes de que comenzaran los movimientos de tierras y las obras de urbanización del Ensanche, nuestro barrio de Benalúa ya había comenzado su andadura en la periferia, al borde del camino a Elche y Madrid (actual Avenida de Aguilera). Aprovechando que se ubicaba en un lugar lejano pero de fácil acceso y bien conectado tanto con la ciudad como con las comarcas cercanas, se promovió la idea de ubicar aquí un conjunto de instalaciones necesarias para la ciudad: primero llegaría el Asilo, las cocheras de Tranvías y el Chalet del Ingeniero, el Cuartel de San Fernando y después, la nueva cárcel: el Reformatorio de Adultos. Posteriormente, llegaría el campo de fútbol de Bardín… pero esto ya es otra historia.

Se decidió ubicar en el extremo noroeste del barrio, en la zona que inicialmente aún no se construirían casas, dentro de una parcela donada por la “Sociedad los Diez Amigos” al Ayuntamiento de la ciudad con el fin de proceder a la construcción de este nuevo establecimiento carcelario. El proyecto, inspirado en el Panopticón de Bentham, lo firmó el redactor del Ensanche de la ciudad: José González Altés, y la construcción de la nueva cárcel ocupó un dilatado período de tiempo: en 1887 se redactó el proyecto, y en 1892 comenzaron las obras. Se sucedieron varias paradas en el transcurso de las mismas, y en 1897 Manuel Chápuli Guardiola y Enrique Sánchez Sedeñotomaron provisionalmente las riendas y actuó como director de las obras. Sin embargo, no fue hasta 1910 cuando se dio un nuevo impulso para terminar el edificio.

Esta nueva cárcel se planeó con arreglo a la moderna legislación penitenciaria española del momento, siguiendo las características de las denominadas “cárceles modelo” (como las coetáneas de Barcelona y Valencia). Sobre una parcela de alrededor de una hectárea, de perímetro cuadrangular. Su esquema y construcción respondían a la idea de severidad de la justicia, con gruesos muros de mampostería, huecos con grandes enrejados y garitones en los muros.

El edificio tenía en la fachada norte los pabellones para dependencias administrativas y de funcionarios, y al sur se encontraban las dependencias de los reclusos en cuatro naves dispuestas radialmente de modo que se pudiera garantizar un perfecto control, y que tenían en su interior un pasillo central y celdas a ambos lados. Estos cuerpos estaban aislados del exterior por los correspondientes sistemas de seguridad a base de caminos de ronda y altos muros, y los espacios intermedios entre las diversas naves fueron previstos como paseos celulares donde poder vigilar a los reclusos cuando salían al patio.

La restauración y reconversión a Palacio de Justicia conllevó un tratamiento superficial de todos los muros de la prisión con una capa de mortero pintado, que ocultó la piedra pero resaltó los sillares y las piedras de cantera talladas que sirvieron para perfilar todas las aperturas en los muros de carga para las ventanas así como para las aristas de los volúmenes.

Las construcciones se realizaron de fábrica de mampostería vista, con las llagas resaltadas por el mortero de agarre, las esquinas y los recercados de los huecos se resolvieron a base de sillería, y las cubieras se crearon inclinadas a dos aguas.

La sobriedad de la construcción original, estéticamente se encuadra dentro del racionalismo constructivo decimonónico: jugando con las posibilidades de la piedra desnuda.

Fachada principal del Palacio de Justicia, con la entrada creada con motivo de la reconversión del edificio.

Los nuevos pabellones tratan de convivir con un ritmo de huecos similar, pero no logran pasar desapercibidos. El muro fue sustituido por una reja de líneas rectas, que irónicamente no deja de recordar a los barrotes de una cárcel.

Desde ciertos ángulos de la acera opuesta se puede observar bastante bien cómo resalta sobre el conjunto la parte central donde confluían todos los pabellones de presos, y desde la que se controlaba todo el centro.
Los nuevos volúmenes de las posteriores ampliaciones tratan de convivir con el edificio original de la mejor manera posible sin restarle valor histórico ni protagonismo a los pabellones de celdas.

Desconocemos cuándo dejó de prestar sus funciones como cárcel, y si mientras funcionó simultáneamente con la conocida como “Prisión de José Antonio”, inaugurada en 1925 y ubicada en plena Carretera de Madrid junto al barrio de La Florida, qué tipos de presos iban destinados a una y a otra. Tampoco sabemos con exactitud si la creación del Penal de Fontcalent fue lo que conllevó el cierre de éstas dos prisiones sustituyéndolas.

A finales de los años 80, con motivo de una resolución por parte del entonces Ministerio de la Vivienda de cambio de uso para la manzana ocupada por el edificio del reformatorio de adultos, en la Guía de Arquitectura de Alicante se pronunciaban así:

Volviendo al reformatorio de Benalúa, cuando está próximo su cambio de uso por traslado ya que no desaparición del centro, parece indicado plantearse qué hacer con el edificio antes de proceder a su demolición, ya que desde el punto de vista exclusivamente arquitectónico estamos ante uno de los conjuntos más interesantes de finales del Siglo XIX. Un proyecto de reutilización adoptando nuevos usos a las edificaciones ya existentes, haciendo dentro de ese proyecto una crítica a la institución que alberga actualmente y el sistema que lo sostiene, puede formar parte de los objetivos que figuren en ese posible proyecto.

1992, acceso al Palacio de Justicia de Benalúa. La vegetación aún no había crecido tras las reformas que conviertieron a la cárcel en juzgados, y las farolas dominaban la escena (hoy unos espléndidos ficus dan una espléndida sombra en este acceso).

Fue entonces cuando se decidió concentrar en este edificio un Palacio de Justicia que liberara el edificio de la Audiencia Provincial frente al Ayuntamiento y el pequeño (y trágicamente desaparecido) edificio junto a Tabacalera. La transformación que sufrió la prisión, se dividió en varias fases: una primera a finales de los 80 que camufló la arquitectura penitenciaria con formas triviales de un “posmodenismo provinciano” y que adaptó todas las dependencias a su nuevo uso de Juzgados y Registro Civil.

El estudio encargado de la reforma fue el del Arquitecto Alfonso Navarro Guzmán, que trabajó junto con Marcelo Franco Bedoya y Arturo López Fernández.

Posteriormente hubo una segunda fase de modernización de las instalciones a finales de los 90 que acabó con los muros decorados por murales desmontados y numerados pieza a pieza en busca de un lugar mejor donde ubicarlos (y actualmente en paradero desconocido), en la que además se reformó la plaza de acceso desde Pardo Gimeno, ubicando unas esculturas de acero en homenaje a Miguel Hernández, que llegó aquí en 1941 procedente del Penal de Ocaña (Toledo) y murió entre sus muros débil (alimentado a base de pan y cebolla) y enfermo de tuberculosis.

Según el expediente penitenciario de Miguel Hernández, la capilla del Reformatorio de Adultos de Alicante fue el lugar donde contrajo matrimonio religioso con Josefina Manresa el 4 de marzo de 1942. sólo 4 días antes de la muerte del poeta.

Imagen de uno de los murales pintados sobre el antiguo muro de la prisión, en homenaje a los Poetas del Sacrificio. Hoy desaparecido y en paradero desconocido. La primera foto pertenece al Archivo de la Democracia de la UA, fue tomada en 1977 y pertenece a José Gutiérrez Carbonell. Fue realizado por sus alumnos de la Escuela de Bellas Artes de Alicante.

El monumento a Miguel Hernández, levantado en 1998 sobre el lugar en el que anteriormente estuvo la Enfermería de la cárcel, lugar donde murió de tuberculosis el día 28 de Marzo de 1942 a las 5:30 de la mañana con 31 años de edad. En este monumento se han realizado numerosos actos de homenaje y ofrendas florales en su recuerdo.

En la actualidad, se encuentra en un destino incierto, inmerso en un macroproyecto que provocó la demolición del Cuartel de San Fernando para ubicar en él la Ciudad de la Justicia de Alicante, y crear tantos juzgados y dependencias como fueran necesarios para acelerar nuestra maltrecha justicia. Sin embargo, fue muy rápida la demolición del cuartel, y como no fue así el inicio del proyecto, se decidió utilizar este solar para ubicar un aparcamiento de pago hasta que se iniciara el proceso.

La puerta de acceso norte se utiliza para acceso y salida directa de los implicados en juicios, asi como para eventos importanes, mientras que el acceso sur, más urbano y con una pequeña plaza, es el que se usa para el acceso diario de trabajadores y personas que tienen que acudir al juzgado. Dadas las pocas zonas verdes del barrio y la frondosidad de sus árboles, el patio de la antigua prisión se ha convertido en una zona muy apreciada por los vecinos para sentarse a leer o a descansar en los bancos.

Puerta para furgones de la policía y vehículos de mantenimiento que entra a la cota inferior de los juzgados, y en la que al fondo se puede ver el muro de los edificios originales de piedra y el suelo del patio original.

Sobre la puerta y encima del rótulo de “Palacio de Justicia” se apila irónicamente una montaña de expedientes y documentos. Una clara imagen del funcionamiento de nuestra justicia actual.

En el futuro, la Ciudad de la Justicia de Alicante la compondrán el conjunto de los nuevos edificios, la antigua cárcel y el moderno edificio de los nuevos Juzgados ubicados en la esquina de Pardo Gimeno con Los Doscientos.

Publicado por: Rubén Bodewig Belmonte
Fuente del Articulo: http://www.barriodebenalua.es/2007/12/los-juzgados-de-benala-antiguo.html

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Alicante y el primer submarino de la Historia

Alicante-y-el-primer-submarino-de-la-historia-1El puerto de Alicante, en 1870


Diez años antes, tendría un aspecto similar este lugar, donde los alicantinos tuvieron el privilegio de ser testigos de excepción de un hito en la historia de la ingeniería y la navegación: la primera inmersión efectiva de un submarino, que hoy en día, descansa en el lecho marino de estas aguas.

Cosme García Sáez (Logroño, 1818) fue el primer español que inventó el submarino. Aunque muchos comiencen ahora a discutir sobre si esta afirmación puede ser cierta, conociendo las figuras de Isaac Peral y de Narciso Monturiol . Consideraremos que los primeros datos que existen sobre intentos de navegación submarina en el mundo proceden de crónicas de 1532, realizados en aguas del Tajo con una campana de buzo. 

Hasta 1776 no se encuentra un aparato que pueda llamarse propiamente submarino, y fue el “Tortuga” del norteamericano Bushnel para destruir barcos ingleses durante la guerra de la independencia de Estados Unidos. Fulton ofreció en 1800 su “Nautilus” a Napoleón, pero lo rechazó.

En 1831, el catalán Cervó falleció en el puerto de Barcelona al intentar sumergirse con su aparato. Y en 1859, Monturiol recibió ayuda oficial, pero su proyecto del “Ictíneo” se fue a pique por problemas técnicos y ruina del creador. Gustave Zédé creó un aparato que Isaac Peral perfeccionó, y sus pruebas fueron satisfactorias, pero fueron fechadas entre 1889 y 1890. 30 años antes, en el puerto de Alicante, un submarino creado por Cosme García, efectuaba una prueba oficial ante testigos de su funcionamiento sin ningún tipo de percance, y a continuación, os contaremos su curiosa historia.

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Por tanto, podemos decir que el primer submarino efectivo, fue botado y probado oficialmente en aguas del Puerto de Alicante, el 4 de agosto de 1860. Poco se sabe de Cosme García, pues la pista documental es muy escasa, y no fueron numerosos los documentos que se conservaron de la época, así como recortes de prensa. Pero al menos existen, e incluso un instituto logroñés , que lleva su nombre, y constata su existencia. Este riojano, que vivió el convulso Siglo XIX español sin pena ni gloria, además de inventar el barco-pez , introdujo mejoras en correos, en imprentas, e inventó las carabinas con carga trasera. Fue todo un “Edison” a la española, en su versión reducida, pero esto no debe ser excusa para olvidar su gesta, y sobre todo, porque “salpica”, y mucho, a Alicante. Trabajó en Madrid, pero como allí no tenía suficientes medios, decidió trasladarse a Barcelona para montar su oficina. Allí fue donde vio por primera vez el mar, y donde su mente comenzó a soñar. De hecho, empleó todo el dinero que le aportó una máquina matasellos (45.000 duros) para invertirlo en la fabricación del ingenio: una máquina submarina con la que poder descender al fondo del mar, verlo y poder volver a subir.

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 Los planos originales del Garcibuzo

Para la construcción de su primer prototipo acudió a la Maquinista Terrestre y Marítima de Barcelona y se hizo de hierro. Tenía, visto de lado, forma de tonel apuntado truncado hacia la proa y la popa y medía tres metros de eslora (largo), 1,5 de manga (ancho) y casi 1,6 de alto. Constaba de una compuerta de entrada y escotillas en la proa y la popa. La inmersión se producía por la inundación de cuatro depósitos situados, dos a cada lado de la parte central y más ancha del casco. Con bombas se achicaba el agua para tornar nuevamente a la superficie.

Tenía capacidad para albergar bien apretadas a dos personas, y constaba además de otras cuatro aberturas en el casco en las que se instalaba la propulsión del buque con cuatro remos articulados accionados desde el interior. Estaba impulsado por un motor de resorte y un peso sumergidos, que, tras no pocas y laboriosas gestiones, fue probado en 1859 ante un pequeños grupo de personas en aguas del Puerto de Barcelona, y aunque se detectaron deficiencias y no hubo buenos resultados, el impulsor funcionó y el principal objetivo era comprobar en la práctica lo que ya estaba resuelto en la teoría. A pesar del fallo inicial, el inventor no se desanimó y patentó la máquina submarina el 16 de noviembre de 1859.
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Vista lateral del prototipo

La patente del aparato-buzo se solicitó en España el 9 de Julio de 1959, y le fue concedida el 8 de Mayo de 1860. También lo patentó en el Instituto de la Propiedad Industrial de París el 25 de Abril de 1861.

Por  el 3/06
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De Correos y Postas

Desde tiempos remotos, el hombre ha necesitado de comunicarse a distancia con sus semejantes….

Desde tiempos remotos, el hombre ha necesitado de comunicarse a distancia con sus semejantes, ya por medio de comisionados verbales al uso como por mensajeros portadores de envíos por escrito. Será en 1505 cuando Felipe el Hermoso, esposo de Doña Juana, otorgue a Francisco de Tassis, en arrendamiento, el servicio de correos entre España y Flandes. Se inicia entonces el establecimiento del servicio de postas que une los lugares en donde reside la Corte española con las principales ciudades de Europa.

El servicio de postas exige una organización compleja y eficiente. En los primeros años del siglo XVI las postas estaban al servicio exclusivo del rey. Hacia 1580, en Castilla, se generaliza el uso del servicio de correos pudiendo utilizarlo los particulares. Es entonces cuando nacen las estafetas que es un servicio que consistía en que los postillones trasladaban la correspondencia de los particulares de una posta a la siguiente con lo que el recorrido de cada mensajero se reducía considerablemente. De esta forma, a principios del siglo XVII se encontraban unidas postalmente por el sistema de estafetas Valencia, Zaragoza y Barcelona; además, desde Madrid había correo semanal utilizando el mismo sistema hasta Zaragoza, precisándose de cuatro días para llegar a Barcelona. Desde Madrid a Valencia se tardaba otros cuatro días.

Todo esto viene a demostrar que durante los siglos XVI y XVII existe en España un servicio de postas bien establecido. Pero el servicio de postas no es sólo utilizado por los reyes y funcionarios reales sino que también es utilizado por algunos particulares, pero por su carestía quedaba reservado a pocas personas.

Debido a los viajes por la posta, durante el siglo XVI hubo un aumento importante de las velocidades. Las velocidades de marcha de coches y a caballo eran de unas 8 leguas al día. Los caminantes, por lo general, hacían 5 o 6 leguas diarias. El coste de los viajes por la posta era de 6 reales por legua a los particulares y 4 reales a los correos del rey.

Desde 1750 se impone la racionalización de las tarifas, se instituye el reparto a domicilio, se crea el oficio de cartero, las bocas de buzones en las estafetas, la introducción de los primeros distritos postales y la mejora la red viaria, reformas entre otras que auguran la modernización del servicio postal español. En núcleos rurales dispersos, alejados del servicio convencional, se organizan puntos de entrega de los envíos, los llamados “apartados de correos”, donde acuden carteros o destinatarios a retirar personalmente la correspondencia.

Los primeros sellos de correos –isabelinos- comienzan a circular el 1 de enero de 1850. Un año después se normaliza el servicio de correos, Alicante-Denia, con entregas tres veces por semana. El trayecto se cubría en 18 horas.

A partir de las disposiciones del gobierno de la república en 1873, se había instaurado el servicio de correos Alicante a Denia que por primera vez hacia entrega de cartas y periódicos en Calpe y Benitachell. La conducción se realizaba a caballo, recorriendo los 110 kilómetros del trayecto en 19 horas, incluidas las detenciones. La multa por retrasos ascendía a 25 pesetas. A fin de asegurar un buen funcionamiento de esta importante prestación, la administración principal de correos de Alicante estableció los puntos donde debían de verificarse los cambios de caballerías mayores. El contratista también se veía obligado a conservar las maletas en buen estado, libres de humedad y deterioro.

A partir de 1880 el servicio de viajeros y correos pasó a ser cubierto por una compañía de diligencias que partían desde Ondara con dirección a la capital. Las protestas de los usuarios eran continuas por la falta de puntualidad en los horarios de salida y llegada y por el deplorable estado de las tartanas, sucias y deterioradas, que en muchos casos adolecían de cristales, hecho que sometía al pasaje a sufrir las circunstancias meteorológicas adversas y a padecer las polvaredas ocasionadas por la sequedad de los caminos.

El primer nombramiento oficial de cartero de la población del que tenemos conocimiento es del año 1891, en la persona de Joaquín Sapena Narbó, “el Paquero”. Para recibir sus credenciales, el funcionario debía de aportar su propia caballería y armas de defensa; al mismo tiempo que gozar de una mínima renta anual establecida. Unos años más tarde, en 1898, el servicio es prestado por Miguel Bordes Ausina, “el Calvo” quien lo hará hasta bien entrado el siglo XX.

Las dificultades económicas del consistorio eran tales que la administración municipal se vio obligada a anular el sueldo del responsable de conducir la correspondencia, desde la venta del Cañero a la villa y viceversa, Andrés Femenía Boronat, quien renunció a realizar esta función al ver suprimidos sus emolumentos.

En 1905 el servicio no había mejorado en demasía, y era cubierto por la empresa de coches diligencia del Vergel, que prestaba comunicación hasta la capital alicantina. Las quejas eran constantes en cuanto al precio del pasaje, rapidez y calidad de los vehículos. Pequeños empresarios de Benisa, y Altea se combinaron para ofrecer una asistencia alternativa a lo que la compañía del Vergel respondió con fuertes reducciones en los precios. Eliminada la competencia de pasajes, éstos fueron debidamente incrementados. El horario de las diligencias provocaba continuas molestias y gastos a los viajeros pues las interminables paradas del trayecto establecían su duración; de Calpe a Alicante, a unas doce horas en el mejor de los casos. El precio del billete excedía las 4 pesetas.

Hasta la instalación del trenes en 1915, el transporte de la correspondencia lo realizaba la diligencia, que pasaba por la Venta de la Cañera sobre las tres de la madrugada en dirección a Alicante y procedente de Vergel, hasta cuya localidad eran transportados el correo y los pasajeros en el tren Valencia- Denia. A las doce de la mañana hacía su llegada a Calpe otro coche en sentido contrario. El encargado de recoger y llevar la saca de la correspondencia desde la población subía andando a dicho lugar con su bolsa de cuero y una media de veinte cartas diarias. Disponía el operario, frente a la venta, de una pequeña garita para guarecerse de la lluvia y otras inclemencias del tiempo mientras esperaba la llegada del carruaje.

La apertura de la primera estafeta calpina de correos con categoría de Administración, se verifica en la posguerra, concretamente en 1946, establecida en la calle de Paternina nº 35, casa de la Tía Magdalena “Chocolate” ( Magdalena Sala Pérez). Hasta este año, y desde la década de los 20, el servicio había sido prestado por Pedro Sala Rodrigo, Pedro “el Cartero”, quien habilitó una pequeña vivienda en la hoy calle Generalísimo como centro de entrega y recogida de la correspondencia.

En 1954 pasaron las oficinas de la Administración a la Plaza de Miguel Roselló nº 7 y años más tarde al entresuelo del edificio Cóndor de la Av. de Ifach nº 2, trasladándose en 1986 a la calle 18 de Julio nº 1. Antonio Ferrer Such, “el Carteret”, aventajado actor cómico en las producciones locales, será el último cartero al uso en la Villa de Calpe hasta la irrupción de los modernos servicios postales.

Redactado por: José Luis Luri Prieto
Fuente del Articulo: http://historiadecalp.net/postas.htm

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Cementerio de Alcoy, arte e historia a través del arte funerario.

Hoy la curiosa mirada de Hipatia ha tenido el placer de conocer el Cementerio Municipal San Antonio Abad de Alcoy, organizada por la Oficina de Turismo, gracias a la historiadora del Arte, Elisa Beneyto, y el historiador, Luis Vidal.

Al adentrarnos en este campo santo hemos retrocedido en el tiempo a través de la voz de nuestros narradores para descubrir huellas del pasado, de la sociedad que nos precedió, que generalmente no somos capaces de vislumbrar. Gracias a Elisa y Luis nuestra visión del cementerio ha cambiado, ampliando nuestros sentidos, y percibiendo esos detalles y esa historia que desconocíamos.


Nosotros comenzamos explicando el porqué de un cementerio, la gente lo ve como algo inusual, y hacemos la correlación de que las necrópolis de la antigüedad aportan mucha información y no son vista como un elemento extraño por las personas, en cambio un cementerio “moderno” sí. Así, cuando entramos al lugar, todos están más receptivos a ver como es una arquitectura que engloba a otras arquitecturas, esculturas y artes menores, producto de la cultura, el arte y la sociedad de la Revolución Industrial. Así pues, el cementerio es ese reflejo de la sociedad industrial que aparece muy pronto en la ciudad de Alcoi y como tanto burgueses, clases medias o liberales y proletariado conforman esa trama social e histórica tan importante, concatenándose unos con otros, explica Beneyto.
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En 1812 se inauguró el primer cementerio ventilado extramuros de la ciudad de Alcoy, el llamado Cementerio Viejo, pero en 1885, debido a proximidad al núcleo urbano y a la fuerte epidemia de cólera que asolaba la ciudad, de procede a habilitar de manera provisional el recinto del actual Cementerio Municipal de Cantagallet o de San Antonio Abad. Posteriormente, se decide adquirir una mayor parcela y elaborar un proyecto para establecer, de forma definitiva, el cementerio en aquel mismo lugar, resultando ganador el presentado por el ingeniero Enrique Vilaplana Julià, con fecha de 29 de agosto de 1889.
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Mientras la historia del propio cementerio de Alcoy se nos va desvelando a lo largo de la visita, tanto Luis como Elisa, se han encargado de ampliar detalles, pequeñas anécdotas y curiosidades que nos han permitido a los allí presentes adentrarnos más en la vida de este emblemático cementerio.
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Alcoy ya ha tenido cuatro lugares de enterramiento, los dos primeros eran cementerios parroquiales, durante la Edad Media, ubicándose en el centro de la villa, no será con posterioridad, durante inicios del siglo XIX, cuando se proyecte uno extramuros, el llamado Cementeri Vell (1812), producto de las tendencias higienistas que procuraba la Ilustración y también de una R.O. del siglo anterior, de Carlos III. Durante la última epidemia de cólera (1885), se procede a clausurar ese cementerio y a iniciar la adquisición de terrenos para construir el actual, llamado en un principio Cementerios de Cantagallet (por su ubicación en la cima de una montañita denominada Cantagallet), se sacraliza en julio de 1885 y ya comienzan a enterrarse personas allí. Aunque hay que añadir que el proyecto de urbanización del mismo (Enrique Vilaplana Julià), no se realiza hasta 1897, ganando justamente el de ese arquitecto alcoyano, porque le daba mucha importancia a la zona destinada a enterramiento del proletariado, es decir, fosa común, donde hoy se ubica la zona de enterramiento de zanja distinguida.
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El cementerio se convierte así en un auténtico espacio de representación social, fiel reflejo de la sociedad industrial alcoyana, que a su vez generará diferentes tipologías y recintos a lo largo del tiempo, siendo de destacar, por su singularidad, las galerías subterráneas.


Las galerías subterráneas nacieron a consecuencia de los pocos medios económico de que disponía  el Ayuntamiento, y era preciso ir construyendo el recinto. Por tanto, lo que se hace es proyectar las galerías subterráneas, tres en total, San Severo, San Fabián, nombres de los alcaldes del momento en que fueron construídas, y San Antonio, en honor al nombre que recibía también el Cementerio, por su cerca ubicación a otras montañas, que fueron cantera de piedra para la construcción del mismo. Con este tipo de construcción, tan inusual, puesto que son las únicas conocidas en territorio español, pretendían subvencionar el resto de construcción cementerial, y allí es donde se enterraron por primera vez las grandes familias burguesas, e incluso el clero y las monjas, pero de manera más aislada, hasta que tuvieron sus propios recintos. Por ello, toda la tramada, de arriba hacia abajo, de nichos, pertenece a una misma saga familiar. Diríamos que son como los panteones, antes de crearse esa tipología. En el exterior se colocaba un monumento o cenotafio representativo, en este caso tenemos un claro ejemplo con el grupo escultórico de las “Tres Virtudes Teologales” (escultor Lorenzo Ridaura, 1898). Pronto, las familias burguesas fueron abandonando esos lugares de enterramiento y ya comenzaron a construirse los panteones al exterior, para mostrar su poder económico. Las galerías, al fin y al cabo, por un lado se emplearon en la necesidad de construir en vertical y a utilizar al máximo el terreno que tenían. Alcoy se caracteriza por ser una ciudad con escaso terreno constructivo, de ahí la denominación de “Ciudad de los Puentes”, porque necesitaban de ellos para unir la ciudad ubicada en la confluencia de los ríos Molinar y Serpis; y por otro lado, ayudó a poder sufragar los gastos de construcción del Cementerio. Hoy en día, hay una buena muestra de lápidas con relieves de marcado carácter academicista, eclécticos y modernistas, algunas de ellas, incluso trasladadas desde el Cementeri Vell (1812) a éste, por tanto pueden tener perfectamente más de 170 años, como el obelisco que tiene 172.
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Por otra parte, la zona de mayor riqueza y variedad artística la encontrarán en los panteones exentos, auténticas microarquitecturas donde los diversos artistas tendrán una considerable libertad creativa (ejemplo de ello es el primer panteón que semeja un obelisco custodiado por el ángel del silencio), empleando además los nuevos materiales característicos de la Revolución Industrial, como el hierro o el cemento, la escultura y la pintura con artes aplicadas como los forjados o las vidrieras. Será evidente también una evolución en los estilos artísticos desde el Eclecticismo, que será el de mayor difusión, hasta llegar a los historicismos o “revivals”, al Modernismo de corte Nouveau y Sezession, y finalmente, a ejemplos de Art Déco y de las Vanguardias.
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Sin duda, visitar el Cementerio de Alcoy no les dejará indiferentes, aprenderán de historia, de arte, e incluso, de aspectos económicos, y alguna que otra curiosidad como epitafios, que a pesar de estar inscritos en una tumba, serán capaces de sacarles una sonrisa gracias a la última voluntad del difunto como el que podrán leer: “Fin del melón”. Además, si están atentos a la Oficina de Turismo de Alcoy y, tienen el gusto de coincidir con Elisa y Luis, su mirada hacia los cementerios cambiará para entenderlos como espejos mudos del pasado, que nos enseñan de nuestra propia historia.

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Por A.C, redacción y fotografía
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Historia de la heráldica de Alicante

Las armas de Alicante

Para establecer los orígenes de esta ciudad mediterránea, hemos recurrido a diversos textos. 
He aquí, las explicaciones que sobre la población alicantina facilita el conocido tratadista don Francisco Piferrer en su obra “Reinos y Señoríos de España”:
Atribúyese la fundación de esta ciudad a Tubal, que le dio el nombre de “Autolia”, o “Alcantin”. Brigo IV, rey de España hizo fortificar su puerto por lo que algunos lo creen su fundador. Después de arruinarla, la fortificaron los griegos fenicios, 549 años antes del nacimiento del Señor, cuando vinieron los pueblos “Licios” o “Ilicios” que la nombraron “Alone” es decir “Plaza de Sal”; si bien algunos autores pretenden que se llamo “Ilice”. Fue colonia de los romanos, en cuyo tiempo fue nombrada como “Lucentia”, “Lucentes”, “Lucentun” y otros análogos, todos derivados con mayor o menor alteración de las voces orientales “Al cant” que significa “Fuerte y elevada ciudad” denominación que conviene perfectamente a la topografía de Alicante.
En cuanto a este nombre, Alicante, han creído ver algunos que es árabe; pero los árabes no hicieron más que alterar el nombre “Lucentun” de un modo adecuado al genio de su idioma, mudando “lu” en “Al”, y “cent” en “Cant” y prescindiendo de la terminación latina “um”, dijeron Al-cant modificado en Al-lecant, Al-lacant, etc. de cuyas variantes se ha formado fácilmente Alicante.
De modo que los árabes modificaron en parte la etimología de este nombre, tan alterada y corrompida por los latinos, debiendo, por tanto, considerarse como derivado del nombre primitivo “Alcantin”, que dio a esta ciudad Tubal, su primer fundador.
Un segundo texto consultado nos dice lo siguiente: “La historia nos señala que Alicante es de origen griego y que los romanos la llamaron “Lucentum”. Durante la dominación sarracena, la provincia de Alicante fue escenario de sangrientas discordias, promovidas sobre todo por la insurrección de los valles de valencia, Murcia y Denia. A principios del siglo toda la provincia pertenecía a los musulmanes formando parte de la de Valencia.
Después de la muerte de Almanzor, el valí de Alicante se proclamó Rey independiente y lo propio hizo el de Denia, que llegó a constituir un Estado relativamente poderoso. En los comienzos del siglo XIII, don Jaime I, de Aragón, y el Rey de Castilla se la arrebataron a los moros y se agregó a Valencia formando parte de la monarquía aragonesa en 1.305.
Al decretarse la expulsión de los moriscos en 1.609, los de Alicante se sublevaron y fueron exterminados y por esta causa buena parte de la provincia quedó despoblada, hasta que gentes de Mallorca, Cataluña, Castilla y Génova vinieron a compensar de algún modo, el quebranto ocasionado con tan desacertada decisión.” (“Rutas de España”. Publicaciones Españolas,1965.)
Y ahora, teniendo en cuenta las dos anteriores versiones, seremos nosotros quien establezcamos nuestra información al respecto, después de la consulta, naturalmente, de otros y variados documentos inherentes a Alicante y su provincia. En efecto, los anteriores datos parecen absolutamente correctos,excepto atribuirle su fundación a Tubal,algo que no está suficientemente probado.
Probablemente, su origen se basa en un poblado ibérico que existió en el Tossal de Manises, con una necrópolis (Albifereta) situado al norte de la ciudad actual.
Que su primitivo nombre romano fue el de Lucentum también parece debidamente acertado y es probablemente un derivado del griego Leuké. Tras las guerras púnicas, toda esta religión de la península pasó a poder de Roma, con lo que finalizó la época cartaginesa.
Al producirse la invasión musulmana, Alicante fue una de las ciudades que el visigodo Teodomiro cedió a Abd al-aziz Nussa.
Alicante se convirtió en manzana de la discordia entre castellanos y Catalo aragoneses, hasta que en 1.184, el Papa, a quien se le pidió un arbitraje, la otorgó a Castilla. Alonso X procedió a ocupar la ciudad en el año 1.258, pero no tardó en perderla poco después y fue el Rey Jaime I, quien la reconquistó para Castilla en cumplimiento de lo convenido.
Los tiempos eran levantiscos y por tanto, cuando se produjo el enfrentamiento entre Sancho IV y los infantes de la Cerda, el Rey Jaime II aprovechó las circunstancias para ocupar no sólo Alicante, sino casi todo el Reino de Murcia.
Por el Tratado de Tarazona, en el año 1.304, el monarca cataloaragonés devolvió a Castilla la mayor parte de lo que había conquistado, excepto la zona Norte en la que quedaba incluida la ciudad de Alicante.
El Rey don Pedro I de Castilla, en lucha contra el aragonés don Pedro “el Ceremonioso”, trató varias veces de ocuparla, sin conseguirlo.
No hacia falta que las luchas se produjeran entre dos Reyes. Alicante conoció la famosa revuelta de las Germanías, que fue duramente reprimida.
En el siglo XVI, los continuos ataques de los piratas berberiscos a las costas alicantinas hizo que se fortificara fuertemente la ciudad, sobre todo en su parte costera.
Llegamos al hecho que antes quedó reseñado y que, en efecto, constituyó un durísimo golpe para el desarrollo y el crecimiento de Alicante, y su provincia, una medida que a juicio imparcial fue de lo más desacertada que cabe imaginar: la expulsión de los moriscos, verdaderos artesanos, sobre todo en los cultivos agrícolas.
Con la citada expulsión, el campo quedó abandonado, rompiéndose el período de expansión económica. Iniciada su decadencia, Alicante tuvo que sufrir una epidemia de peste negra (1.646), con lo que su situación se agravó todavía más.
Durante la guerra de Sucesión, Alicante fue teatro de batalla entre los dos bandos, aunque permaneció fiel a Felipe V; pero las batallas produjeron numerosos destrozos, lo que perjudicó a su puerto y disminuyó su población. No obstante, pasados algunos años, fue recuperándose paulatinamente y en el año 1.778 se le concedió el privilegio de comerciar con América.
En 1.804 se abatió sobre la población otra epidemia, esta vez de fiebre amarilla que produjo numerosos víctimas. Esta causa fue la que motivó una nueva decadencia económica, que se agudizó bajo el reinado de Fernando VI, periodo que se agravó por otra epidemia, ahora de cólera.
Felizmente, en el Siglo XIX, pasadas las convulsiones del alzamiento contra el Gobierno del general Isturiz y los efectos de una nueva epidemia de cólera, Alicante fue recuperándose y su economia entró en un periodo de franco crecimiento mediante la construcción del ferrocarril Madrid-Cádiz.
Denia, que debe su fundación a los griegos quienes la denominaron “Diana” o “Artemisa”, ya que según cuenta la tradición, sus fundadores la consagraron a dicha diosa, levantando un templo en su honor.
Durante la dominación romana llegó al apogeo de su grandeza. Su poblaclon fue muy numerosa y su nombre adquirió una gran celebridad durante las guerras de Sertorio.
Los árabes la conquistaron en el año 715 y fue refugio del Rey moro de Valencia hasta que Jaime I la reconquistó, en el año 1.208.
Jávea, fundada por los árabes que la llamaron “Javega”, nombre derivado de cierta red para pescar que gastaban sus naturales, que con el tiempo quedó convertido en la actual Jávea. Don Alonso de Aragón, primer Duque de Gandía, la hizo villa en el año 1.388.
Ibi, en medio de una gran llanura, en la falda del pequeño monte del Carrascal o Santa Lucía, así llamado por haber en su cumbre una ermita de esta Santa; Calpe, con sus murales que recuerdan su pasado griego, romano y árabe. Frente al mar y dando vista al Peñón de Ifach; Guadalest, uno de los pueblos más pintorescos de la comarca alicantina, antigua fortaleza árabe.
Benidorm: de su antiguedad parece comprobado que se trata de la antiquísima “Planesia” pueblo que moraron los Pelendones (antiguo pueblo ibero cuya denominación proviene del griego “Belosentos”, esto es, “hombres que no temen a los dardos ni a las fechas”.
Villajoyosa, ciudad muy antigua, que ya existía antes de la llegada de los fenicios y en tiempos estuvo rodeada de altísimas murallas con iglesia-fortaleza y su típico barrio acostado en ella.
Alcoy, villa fundada por los árabes quienes le dieron su actual nombre, en memoria, según algunos autores, de otra de la misma denominación que había en su tierra.
La conquistó el Rey don Jaime I, de Aragón, en el año 1.253, mandándola poblar de familias cristianas y cerca de altos torreones y muros. Famosa por sus fiestas de “Moros y Cristianos”, que rememoran el siglo XIII.
Concentanina, de quien se dice que fue fundada 1.330 años antes del nacimiento de Cristo, llamándola “Costentanea” y que fue una ciudad muy importante en tiempos de los romanos. Y no muy lejos, Pego, el último baluarte de los moriscos antes de ser definitivamente vencidos y expulsados de España.
Elche, fundada por lo griegos, 333 años antes de J.C. a la que llamaron “Ilici”, en memoria de “Ilicia” una región de su país de origen. Pasados los cartagineses, la dominación romana que la engrandecieron, Augusto la erigió en colonia de derecho itálico.
Monovar, de quien se desconoce la época de su fundación, aunque se la cree ciudad muy antigua fundada por los fenicios. Las noticias que de esta villa nos dan los historiadores no van más allá del año 1.318, en la que consta que se hallaba poblada de moros.
Para terminar, no está de más citar a la isla de Tabarca. Una pequeña extensión de terreno que en un principio se denominó de “San Pablo” luego se la denominó de Santapola por la proximidad al pueblo, más tarde la “isla Plana” y finalmente Tabarca. Tabarca dicen los viejas crónicas, fue una isla poblada por genoveses, que fue tomada por los moros reduciendo a sus habitantes a cruel esclavitud.
Más tarde pasó a poder de los tunecinos y argelinos hasta que el rey don Carlos III redimió a sus habitantes el año 1.768, en el que se firmó el Tratado con el Bajanato de Argel que devolvía esta isla a dominio español.

Fuente del Articulo: http://www.redheraldica.com/articulo.php?q=GE_Alicante

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